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Los 6 errores más comunes en la impresión de gran formato

Cartel hazte visible

Las lonas publicitarias son un buen reclamo visual que es utilizado con frecuencia para la promoción de nuevos productos y marcas

Los edificios emblemáticos del centro de las ciudades suelen ser soportes muy reclamados para la instalación de lonas publicitarias de gran formato para anunciar algún producto, marca o servicio con el objetivo de crear un enorme impacto visual. Sin duda, este tipo de publicidad es muy llamativa, no solo por la envergadura y los espacios que ocupa, sino, porque, por regla general, cumple perfectamente su función. 

No en vano, está considerada como un tipo de publicidad tradicional, aunque los nuevos formatos, la innovación, la aplicación de los avances tecnológicos en la impresión; la utilización del color, el diseño y los materiales de los que están fabricadas esas lonas han experimentado un avance gracias a la revolución digital. 

Sin embargo, a pesar de que hay equipos expertos y con solvencia que son capaces de realizar un trabajo impecable, este tipo de publicidad de impacto también tiene sus inconvenientes. Por todo ello, lo más recomendable, siempre, es acudir a profesionales de gran experiencia, ya que evitarán los fallos más habituales y que pueden arruinar, por completo, el fin para el que ha sido concebida la lona: dar publicidad, tapar algún desperfecto o disimular una obra; por poner algunos ejemplos. 

No obstante, muchas comunidades de vecinos alquilan sus fachadas para la instalación de estas lonas de gran formato, así como obras que pueden ver facilitados sus costes porque la marca aporta con su publicidad parte de la financiación. 

En ese sentido, se puede decir que este reclamo publicitario tiene una amplitud de beneficios para quién los utiliza y, normalmente, la inversión que se lleva a cabo suele tener buenos beneficios tanto para el anunciante, como para el propietario del edificio o soporte en el que se coloque. 

Pero hay que tener en cuenta que un fallo, por nimio que sea, puede arruinar esa inversión, de ahí que se deban evitar, a toda costa, y para eso lo mejor es contar con una empresa solvente y experimentada en el sector. 

Fallos que se pueden evitar acudiendo a profesionales

Como en todos los sectores, el de la impresión de lonas de gran formato no se libra de errores que pueden arruinar el proyecto o, al menos, que no cumpla con las expectativas del cliente y, por tanto, el trabajo realizado no esté a la altura de las circunstancias. 

Así pues, para evitarlo, lo más sensato es acudir a empresas que tengan una experiencia dilatada que avale su trabajo e incluso que, en caso de fallo o error, asuman las consecuencias y costes que ello pueda acarrear. 

Dicho esto, se van a exponer los seis errores más frecuentes que suelen cometerse a la hora de elaborar una lona de gran formato y que, debido a su impacto visual, es fácilmente detectable por el público que la contempla. 

1 Errores de sangrado 

Puede parecer una tontería, pero arruina por completo una lona. Es preciso que se tenga en cuenta que en los bordes hay que dejar espacio suficiente para que la sujeción al soporte no oculte nada del mensaje o la imagen que contenga la lona. Para ello, hay que conocer previamente las dimensiones de la lona y preestablecer en la impresión los centímetros que hay que dejar en vacío para que ese sangrado no sea un problema a la hora de colocar la lona en el soporte que corresponda. 

2 Errores ortográficos

Este es uno de los errores que más salta a la vista. A no ser que en el mensaje o la técnica publicitaria el error haya sido adrede con el fin de captar la atención, es un error que hay que evitar a toda costa. Además, es un error que influye en ambas partes, por un lado, el anunciante puede perder parte de su prestigio por no haber tenido las herramientas que eviten un error tan fácil de solventar; sin embargo, la empresa que imprime también puede llevarse su reprimenda por ejecutar un trabajo con fallos. En definitiva, un error ortográfico denota poca atención y, por tanto, desprestigia a la marca que se anuncia.  

3 No tener en cuenta los tamaños y proporciones

Es fundamental medir bien el perímetro donde va a ir colocada la lona de gran formato, conocer exactamente los metros y la forma. No es fácil encajar una lona más pequeña que el espacio que ocupa, ya que se vería ridícula y no cumpliría su función. Del mismo modo, si se ha imprimido una lona más grande, tampoco tiene un encaje fácil. Eso implica unos sobrecostes innecesarios, pues, lo más lógico es imprimir de nuevo la lona adaptándola al espacio que va a ocupar. 

4 No definir bien la tipografía

Obviamente, si hay mensaje escrito en la lona lo esencial es hacerlo con un tipo de letra que sea atractivo, pero también legible. Pues, no tiene ningún sentido añadir un texto y que la letra sea engorrosa o no se lea bien. En muchas ocasiones las empresas menos experimentadas en este tipo de publicidad, por innovar, utilizan tipografías muy complejas, eso emborrona el espacio y desde la distancia que se lee incluso dificulta distinguir de qué letras se trata. Por tanto, hay que ser consciente de que, si hay texto, lo lógico es que este pueda leerse con claridad. 

5 No tener en cuenta el entorno donde va a ir esa lona

El entorno y el espacio que ocupe la lona es importante, ya que esta va a formar parte de ese paisaje y de ese skyline. Por tanto, hay que ser consecuente. A no ser que se sea muy atrevido y que el impacto que se cause pueda ser reconducido y canalizado hacia una línea concreta, lo mejor es que se respeten los entornos en los que se instala una publicidad de este tipo. Igualmente, tener en cuenta que están visibles para la vía pública, los mensajes nunca pueden ser, obscenos, racistas, homófobos, machistas, violentos… y, mucho menos, en entornos donde los niños puedan recibir ese mensaje. 

6 No elegir la calidad adecuada 

Por último, la calidad y la resolución del formato debe ser óptima. Utilizar la pixelación adecuada, ya que de no hacerlo se arriesga a que se ilegible el mensaje o que la imagen esté borrosa, distorsionada y no sea nítida. Para ello hay que contar con buenos formatos, adecuados a la resolución que se precisa y unas impresoras que sean capaces de materializar una lona de gran formato nítida y legible. 

En definitiva, cuando una compañía o marca se decanta por publicitarse en una valla o lona de gran formato, estar atendidos por un equipo profesional dará con resultados satisfactorios y, por supuesto, evitan que este tipo de errores se materialicen.