Elon Musk lo hizo de nuevo, convirtiéndose en el dueño de Twitter. El multimillonario dueño de SpaceX y Tesla, entre otros novedosas empresas, igualmente se convirtió en el dueño legitimo de la red social favorita, y actualmente tiene la cartera puesta en dentro de ella, y no sólo su pasatiempo, ese magnate dará un giro a los tuits generando cosas nuevas a los que no se encuentra acostumbrados u optará por seguir moviendo el mundo desde su ya popular cuenta.
El temperamento de Musk, es admitido pensar que lograría optar por seguir como hasta el momento: expresando lo que le da la gana, atribuyendo contra calumniadores y políticos y revolviendo a sectores como el de las monedas digitales de vez en cuando. Actuara casi de la misma forma que hizo Donald Trump, siga utilizando su cuenta como si no fuese el dueño de Twitter.
Musk desea desarrollar su propia red social
Esta iniciativa, asimismo, enlazaría con el discurso que Musk ha seguido estos últimos meses, cuando inclusive llegó a decir que se encontraba planteándose desarrollar su propia red social bajo un código abierto ante la prohibición de la libertad de expresión de Twitter. Una invectiva en la que, por cierto, concordó con el expresidente Trump. Sin embargo ahora, a la luz de los nuevos sucesos, todo parece mostrar que aquellos comentarios bien lograron haber sido una habilidad para desorientar a todos sobre sus efectivas intenciones, que no eran otras que adquirir la red social.
La estrategia de Pedro Sánchez. El magnate igualmente lograría optar por convertir su perfil en una cuenta más corporativo y comedido, en surcas de resguardar su inversión. Algo similar a lo que hizo Pedro Sánchez al llegar a la presidencia de España.
Musk un hombre dedicado a su trabajo
Musk ya ha dado varios pasos y ha borrado tuits pasados donde criticaba fuertemente a Twitter, como varios con comentarios muy negativos sobre ciertas de las funciones de la red social, según comunica The Independent.
La iniciativa de que la cuenta de Twitter del gigante se vuelva más institucional igualmente con su forma de manejar las acciones: más allá de manifestarse como un personaje algo fantástico en sus declaraciones públicas, como administrador Musk se determina por implicarse y custodiar muchas de sus inversiones, llegando laborar hasta por 120 horas a la semana y quedarse en el despacho de sus compañías para no perder ese tiempo que le lleva ir a su casa.






