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Consejos para crear un jardín mediterráneo y cómo mantenerlo

Jardin paradisiaco

Hay muchas personas que apuestan por adecuar sus jardines y espacios verdes particulares a cultivar especies autóctonas del bosque mediterráneo. Eso supone apostar por una gama de arbustos y plantas muy resistentes a las adversidades climatológicas, como la luz del sol, las altas temperaturas y las horas de irradiación. Por esa razón, se han convertido en una de las mejores opciones en la actualidad.

La cuenca mediterránea se caracteriza por tener un ecosistema propio, donde son propicias las especies vegetales que se han hecho, a lo largo de milenios, resistentes a las adversidades climatológicas del entorno. Así pues, los árboles, arbustos y plantas típicos del Mediterráneo, presentan unas características muy particulares, tales como la resistencia al sol y a las muchas horas de luz e irradiación, así como a las altas temperaturas. Sin embargo, eso no impide que la belleza, el color y el aroma de estas especies conformen espacios naturales idílicos, que pueden ser trasladados a jardines y espacios verdes particulares.

Por eso, alguien que quiera cultivar un jardín meditarráneo deberá tener en cuenta varios factores. Por ese motivo, es siempre aconsejable contar con la asesoría de una solvente empresa jardineria, que dará las pautas adecuadas sobre qué tipo de especies se adaptan más a los espacios, a la par que dotará al cliente de consejos sobre el cuidado y su mantenimiento. En esta línea, el consejo principal de los expertos es, siempre, apostar por especies aclimatadas al lugar donde se van a plantar, ya que eso garantizará su crecimiento adecuado y la facilidad de su tratamiento. 

Controlar el agua es fundamental

Las lluvias en el Mediterráneo son escasas, aunque, a veces, muy abundantes. Por ese motivo, los pueblos que han habitado la cuenca durante siglos, han utilizado elementos de recolección de esa agua, por ejemplo los romanos, a través de cisternas; o los árabes, en los conocidos aljibes. También, la utilización de los pozos ha sido una constante en la región, sin embargo, todo está enfocado al ahorro y la dosificación del agua. Es por ello que se aconseja la instalacion de sistemas de riego, donde, por norma, se apuesta por el riego de goteo. Esta técnica mantiene una humedad constante del suelo y el agua está perfectamente dosificada. 

Al riego hay que sumar un buen cuidado fitosanitario, con el que evitar las plagas y enfermedades que más afectan al bosque meditarráneo, como pueden ser el pulgón, o la cochinilla del carmín, que ha acabado en muchas comarcas con las chumberas; así como el picudo rojo, que ataca con virulencia a varios tipos de palmeras.

Por todo ello, se aconseja siempre acudir a expertos jardineros, pues la intención no es solo poseer un jardín bonito, sino que este se mantenga en el tiempo, y que sea lo más fácil posible de cuidar. 

Asesorarse antes de iniciar la plantación de las especies

Llegados a este punto, es imprescindible recordar que unos buenos servicios jardinería ayudarán a los usuarios con el fin de poseer conocimientos sobre el cuidado y, sobre todo, sobre cuestiones tan importantes como el abono y la poda. Es fundamental para mantener un jardín meditarráneo en el mejor estado, conocer las épocas en las que la poda es más adecuada, eso conlleva a una ventaja para las especies; como pueden ser la de árboles tales como el olivo, las encinas, los pinos o las palmeras, ya que se incrementará su salud, así como crecerán con más fuerza y en mejores condiciones. 

Igualmente, un abono periódico con el terrizo adecuado y los productos fitosanitarios afines a las plantas del Mediterráneo, incluso con abonos naturales y ecológicos que se pueden fabricar a través del compost, será una buena opción para mantener un esplendoroso jardín. 

Las mejores especies y espacios 

Como se ha señalado con anterioridad, hay una amplia gama de especies para elegir. Siempre, por supuesto, es mejor adecuar los espacios para que las plantas con las que se cubran, sean las más propicias. En pleno Mediterráneo, está la Costa del Sol, que cuenta con una jardinería Málaga maravillosa, con jardines en villas, hoteles y casas particulares dignos de ser reconocidos. Todo ello es gracias a los buenos profesionales del sector, que ofrecen un servicio de alta calidad. 

Por último, señalar que la biodiversidad de la flora mediterránea es abrumadora, con ejemplos de especies como alcornoques, encinas, robles, pinos, algarrobos o cítricos, así como naranjos y limoneros; hasta plantas aromáticas como el tomillo, el orégano, la albahaca o el romero y arbustos de gran follaje y belleza, como la jara o el lentisco. Todos ellos, sin duda, ofrecerán a los jardines una visión y un aroma únicos.