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El mármol en la historia de la arquitectura

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Como uno de los materiales más antiguos, el mármol goza de buena reputación gracias a su resistencia y a su acabado natural. Con el transcurso de los años, se ha convertido en uno de los elementos preferidos de la arquitectura para la construcción de edificios, tanto como para la creación de objetos decorativos. 

El mármol es uno de los elementos más utilizados en la arquitectura, su textura y acabado dan a las construcciones un aspecto detallista, elegante e imponente, razón por la que se utiliza en distintos tipos de estructuras. Pero para llegar a ser utilizado en la actualidad, el mármol tuvo que recorrer un largo camino en el transcurso de la historia de la arquitectura. 

Mármol en la historia

Los griegos y los romanos son los más famosos, por hacer uso de la marmolería tanto para construcciones y templos, como para el arte. Ya en la Antigua Grecia empezaron a realizarse las primeras extracciones de este material, obtenido a partir de rocas calizas luego expuestas a altas temperaturas. En aquel entonces, este tipo de rocas se encontraban en cuevas, otras veces al aire libre, y se hacía uso de picos y cabestros para poder extraer porciones que luego serían utilizadas con diferentes propósitos. Es por eso que, ya en ese tiempo, el mármol era un material lujoso, porque el proceso de extracción y su posterior tratamiento llevaba muchas horas de trabajo y dedicación

Su uso fue cruzando fronteras para extenderse por distintas partes del mundo. La cultura bizantina tiene en su haber un gran historial con el mármol, también empleado para la construcción de templos y sitios simbólicos. Por su parte, los romanos también se ocuparon de erigir inmensas estructuras a partir del mármol, tales como el Coliseo, que miles de años después todavía permanece en pie. En este sentido, el mármol también ha probado ser un material resistente, capaz de conservarse ante el paso del tiempo, los fenómenos naturales y la exposición. En muchos templos y construcciones, se utilizaba en conjunto con otros materiales, como el granito, para dar una mayor fortaleza y mejorar el acabado.

No pasó mucho tiempo hasta que los artistas y escultores encontraron en el mármol el elemento perfecto para sus creaciones. A día de hoy, todavía se conservan imponentes esculturas y estatuas de artistas de la talla de Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci o Donatello. El mármol blanco proveniente de los Alpes Apuanos de Carrara, en Italia, fue uno de los más utilizados por los artistas, siendo un ejemplo muy visible la estatua de David, de Miguel Ángel. Por otra parte, el mármol de Macael, proveniente de España, fue otra de las variantes empleadas, un mármol de gran calidad y propiedades que lo convertían en una excelente alternativa. 

Mármol en la arquitectura

Aquellos primeros templos, anfiteatros y edificaciones dieron pie a que, con el transcurso de los años, el mármol fuera empleado también para viviendas y edificios públicos. En la vida moderna es fácil encontrarse con construcciones de distintos tipos de mármol, gracias a que en la actualidad, es un poco más sencillo acceder a este material y su demanda es aún mayor. Empresas, ingenieros y arquitectos contratan proveedores de mármol para dar vida a sus creaciones, y lograr así espacios elegantes, resistentes. Es habitual ver el mármol en cuartos de baño, en los suelos de ‘halls’ de entrada a hoteles, restaurantes o edificios de apartamentos. 

Su gran virtud es que puede utilizarse, tanto para exteriores como para interiores, dándole a los espacios un aspecto brillante. Además, las variaciones de color del mármol permiten contar con una amplia gama de opciones, tanto a la hora de construir, como de decorar. Numerosos objetos de decoración, como espejos, estatuas o macetas, son construidos a partir del mármol, elegidos por muchas personas para darle un toque especial a sus hogares. 

Es importante no perder de vista que, al ser un material natural, cada pieza es única. Los veteados pueden cambiar, al igual que las tonalidades, haciendo que cada objeto y cada estructura, tenga su propio y particular encanto. Con el transcurso del tiempo, lejos de deteriorarse o de perder el atractivo, el mármol envejece de la mejor manera, con gran resistencia a las altas temperaturas, a los golpes y a los rayones. Es, definitivamente, uno de los más antiguos materiales que se utilizan en la arquitectura, y del mismo modo, uno de los más hermosos.