Como se indica en este blog especializado sobre el juego online legal en España, las principales controversias han estado vinculadas al carácter adictivo de los juegos de azar. Según la perspectiva de las autoridades y de algunas organizaciones civiles, la naturaleza de las apuestas involucra un peligro directo para los usuarios. Desde la mirada de la industria, este riesgo puede ser mitigado y minimizado, para que la actividad transcurra efectivamente libre de amenazas para la salud de los jugadores.
Los números de la industria en diez años
A través de la Ley de Juego del año 2011, se creó la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ). Esta entidad se encarga de habilitar los operadores legales en el país. Además, también tiene la función de realizar un seguimiento de las plataformas para corroborar que se adecuen a los protocolos de seguridad.
Los estudios e informes de la DGOJ son muy ilustrativos sobre el estado de la industria del juego en España. Los números son elocuentes: los casinos online y las casas de apuestas han crecido de modo sostenido durante la última década. Tanto es así, que incluso en épocas de recesión, como en el año 2008, el sector dio ganancias pronunciadas. Aun más, durante el 2020, en plena pandemia de COVID, la industria online creció un 13,70% con respecto al período anterior.
La recaudación anual de estas empresas llegó a su récord en el año 2018, con un total de 20.304.042,67 euros. Desde la legalización del juego online hasta la actualidad, se estima que la industria ha embolsado unos 108.962.414,69 euros. Estas cifras muestran el estado de un sector próspero y con una excelente proyección a futuro.
Gracias a la reglamentación del juego, la DGOJ pudo reconocer y desmantelar 1318 páginas sin licencias. Con esto, se ha dado un paso adelante rumbo al juego responsable y libre de estafas. Entre el 2014 y el 2019, la DGOJ recibió 394 denuncias de usuarios. Los reclamos estaban vinculados con irregularidades en las cuotas, cambios en las apuestas y demoras en el pago de premios.
Un industria que crece en bloque
La reglamentación del juego en España se dio en el marco de la legalización de esta actividad en numerosos países de la región. El primero en dar el paso adelante fue el Reino Unido, en el 2007, con la creación de la Comisión de Juego. Hoy en día, este país representa el mayor mercado de este sector.
Otros países pioneros fueron Italia, en el 2010, Bélgica, en el 2011, y Dinamarca, en el 2012. En la actualidad, las casas de apuestas y los casinos online están en tratativas para obtener licencias en América Latina. En aquel continente, muy pocos países han actualizados sus legislaciones; una excepción es Colombia, que cuenta con un instituto oficial, Coljuegos, desde el 2011.
Asimismo, el mercado asiático es uno de los más fuertes. Cada vez hay más casinos habilitados y el número de usuarios crece de manera sostenida, según los índices de las organizaciones privadas de la industria.
El estado actual del juego en España
Si bien la reglamentación de los operadores resultó beneficiosa para la industria, hoy en día las medidas del gobierno parecen ir en contra de los intereses de los privados. La administración de Pedro Sánchez ha tenido una postura muy crítica del sector desde el comienzo de su mandato, y ha llevado adelante políticas restrictivas.
La motivación de estas reglamentaciones, según la voz de las autoridades, es controlar los efectos negativos del juego en la sociedad. En especial se trata de prevenir el juego entre menores y generar conciencia sobre los riesgos de la ludopatÃa.
La última restricción ha sido la traba publicitaria. A partir de este año, los operadores de juego no podrán realizar sus anuncios en medios de comunicación fuera del horario de la 1 a las 5 de la mañana. Esto involucra radio y televisión, así como redes sociales. Además, las casas de apuesta no podrán ser auspiciantes de clubes deportivos.
Estas medidas han generado descontento entre los representantes de la industria, que reclaman el derecho de ofrecer sus servicios de manera legal y siguiente parámetros éticos.






