Una de las dudas más frecuentes de las madres primerizas, es acerca de ponerles pendientes a sus bebés tras el nacimiento. Las inquietudes van desde el tiempo correcto para hacerle los agujeros en sus pequeñas orejitas, hasta el método a utilizar y el tipo de pendientes a elegir.
De todos, consideramos que este último, es uno de los aspectos más importantes a tomar en consideración, ya que una elección inadecuada puede traer algunas molestias e inclusive infecciones en las orejas de las bebés, razón por la que es un asunto que no puede tomarse a la ligera y hay que dedicarle especial atención.
Si eres madre de una hermosa y preciosa niña y estás considerando ponerle pendientes, no puedes perderte los importantes consejos que te daremos, para que elijas los correctos.
El material con el que están fabricados
La piel de los bebés se caracteriza por ser fina, delicada y también muy sensible, lo que significa que elegir el material de los pendientes es fundamental para no causarles daños e infecciones. Por lo tanto, asegúrate de que sea un material hipoalergénico de alta calidad.
Los pendientes de oro y plata son los más recomendados por lo médicos y especialistas, pues, son materiales higiénicos y seguros que no causan alergias. Debes evitar a toda costa pendientes de fantasía, ya que pueden oxidarse y desprender sustancias toxicas dañinas para tu pequeña.
El tamaño de los pendientes
Las bebés recién nacidas son personitas adorables que tienen una cara muy pequeña y orejitas aún más, por lo que sería contraproducente elegir pendientes para bebés de gran tamaño.
Hay mamás que se deciden por un tamaño estándar de pendientes, para que sus hijas los usen por lo menos hasta el primer año de vida. No obstante, lo más recomendable es irlos cambiando de tamaño a medida que la pequeña vaya creciendo, para que así los pendientes puedan lucirse bien.
Por ejemplo, cuando esté recién nacida, puedes elegir para tu hija unos pendientes bastante reducidos y discretos. Estos los puedes cambiar a unos un poco más grandes cuando la niña tenga 6 meses de edad y luego, cambiarlos una vez más, por otros un poco más grandes (sin exagerar) cuando haya cumplido el primer año de vida. El objetivo es que el tamaño sea adecuado para su rostro en las diferentes etapas de su crecimiento.
El peso importa
Debes evitar elegir para tu bebé pendientes que sean pesados, al contrario, deben ser lo más livianos posibles, ya que recuerda, que su piel es bastante fina y sensible, por lo que no es capaz de soportar un accesorio pesado que, además, podría causarle desde molestias, hasta una ampliación indeseada del agujero. Incluso, en los peores casos, la rotura del lóbulo de la oreja.
El tipo de cierre que deben tener
Uno de los aspectos más importantes que debes tener en cuenta es el tipo de cierre que tengan los pendientes. Este debe ser lo más seguro posible para evitar que la niña pueda quitárselos por sí sola, ya sea de forma accidental, cuando esté muy pequeña o de manera voluntaria, cuando ya haya crecido.
Por lo anterior, los pediatras y especialistas aconsejan pendientes con cierre de rosca, ya que proporcionan seguridad y además evitan que el pin del accesorio pueda lastimar la piel de la pequeña, ya que lo cubre por completo.
Una forma distintiva
Por último, elige pendientes delicados o con formas graciosas que hagan lucir a tu bebé hermosa y cómoda. Las mejores opciones son los pendientes redondos y discretos o con figuras de animalitos. Eso sí, debes asegurarte de que los mismos no tengan lados afilados o puntiagudos que puedan hacerle daño. Tampoco deben tener colgantes, ya que estos suelen caerse y por ende, hay un riesgo elevado de que tu pequeña los trague.






