¿Cómo gestionar de forma adecuada la crisis e insolvencia de una empresa?

Hay muchas formas de detectar la posible insolvencia futura de una empresa, siendo la disminución de la competencia sin mejoras en los ingresos a corto plazo, la disminución de pedidos y ventas por parte de nuevos clientes y la tensión creciente en relaciones con bancos y acreedores algunos de esos puntos cruciales para detectar la venidera crisis. Gestionarla, incluso desde antes, es elemental para mantener a flote la empresa.

Solo este año en España la cantidad de empresas que han solicitado estar en concurso de acreedores se ha incrementado un 50% interanual, con respecto al año 2019. Numerosas consultoras, firmas especializadas en la asesoría legal a empresas en crisis y, sobre todo, las instituciones encargadas de registro mercantil, manejan un incremento para 2021 que pudiera estar entre 400% y 500% en el número de concursos de acreedores solicitados con respecto al año 2019. Números, desde luego, preocupantes y que permiten resaltar la importancia de la gestión de crisis en sociedades de todos los tamaños, aunque principalmente en las PYMES o startups.

El preconcurso de acreedores, una figura no tan conocida

El concurso de acreedores y el concurso de acreedores express son las dos figuras más conocidas de la Ley Concursal, al menos en lo que al blindaje del patrimonio ante las responsabilidades de deuda se refiere por parte de las empresas. Sin embargo, la figura legal del preconcurso de acreedores es una de las más importantes y ventajosas, sobre todo para las empresas cuya viabilidad económica al largo plazo no se pone en duda, y lo que está sucediendo en el corto plazo es una situación negativa y temporal de la que directivos y sociedad pueden salir airosos.

Evitar la declaración del concurso y sus consecuencias legales. Esa es la notoria ventaja del preconcurso -que como su nombre lo indica, se solicita antes de los 2 meses de insolvencia que exige el concurso para ser solicitado-, pero además de ello:

  • Mantiene las actividades: el día a día de la actividad productiva de las empresas no se ve afectado por el preconcurso, aunque para el directivo es tranquilidad por ser un procedimiento que detiene las ejecuciones y los concursos -sobre todo, los solicitados por acreedores-.
  • No haya administración concursal: la administración y directivos de la empresa serán los mismos y será la propia sociedad la que decida si nombrar nuevos administradores o mantenerse, sin influencia de terceros que, por la situación y la premura, pudiera traducirse en resultados inesperados desde lo económico, aliviando poco o nada la ya compleja situación.
  • Tiempo y dinero: el preconcurso ofrece 3 meses de plazo para que, mediante convenio, se pueda negociar la deuda con los acreedores y, de no existir posibilidad o acuerdo, ofrece 1 mes adicional para iniciar la solicitud de concurso de acreedores. En el proceso, además, el ahorro de dinero es muy significativo en comparación con el concurso de acreedores o el concurso exprés.

La consultoría y asesoría es la inversión más inteligente en situaciones de crisis

La gestión efectiva de una crisis se basa en dos premisas: reflotar la empresa o declarar la disolución de acuerdo a los mecanismos legales que menor daño ocasionen en los propietarios.

Igor Ochoa y su equipo de gestión de crisis y asesoría para la realización de solicitudes de concursos de acreedores, concursos exprés y preconcursos, brinda un servicio de consultoría estratégica encaminada directamente a esa dirección, donde la rapidez, el ahorro, los beneficios legales, pero sobre todo la predilección por la negociación y los acuerdos con los acreedores estén en el centro de toda la estrategia.

Esta clase de servicios especializados, sobre todo por tener un enfoque intensivo a nivel directivo, actuando bajo el nombre de la empresa que los solicita para mediar en situaciones de crisis siempre con el interés de brindar soluciones al largo plazo que sean beneficiosas para todas las partes y que tengan las menores consecuencias legales, serán tan populares como necesarios en el año 2021, algo que se ha podido evidenciar en el incremento actual que mantienen esta clase de solicitudes por el desatino en la previsión de crisis que situaciones ajenas a la gestión económica o competitiva de las empresas ha provocado.