La Sierra de Madrid es de esos lugares que deben visitarse porque sí. A poca distancia de la capital, la belleza natural se impone y regala escenarios perfectos para desconectarse de la agitada vida citadina.
Ante tantas opciones para ver y hacer, un itinerario bien planeado es la clave para maximizar la calidad de la visita y al menos garantizar, un recorrido por los lugares más icónicos y atractivos de la zona.
Asimismo, disfrutar la experiencia también requiere la correcta elección del alojamiento. Por fortuna, en la mayoría de los pueblos abundan hermosas casas y apartamentos rurales como los que ofrece El Bulín, espacios ajustados a la medida de las necesidades.
¿Qué hacer o visitar en un paso por la sierra de Madrid?
Sin espacio para las dudas, la Sierra de Madrid es uno de los lugares más bellos de la comunidad madrileña. La naturaleza brilla con fulgor en un paraíso lleno de asombrosos parajes que mantienen la esencia tradición de otrora.
Como pocos lugares, la sierra presume de combinar riqueza natural y patrimonio cultural, sirviendo de abrigo a bosques que parecen sacados de un cuento de hadas, lagunas, cascadas, cumbres y leyendas.
El patrimonio histórico de sus pueblos se suma a la exquisita gastronomía local, el despliegue de actividades al aire libre y variedad de rutas de senderismo, la fórmula perfecta sea para una escapada con amigos, fin de semana en pareja o vacaciones familiares.
El hayedo de Montejo
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2017, el lugar presume de ser uno de los hayedos más meridionales del continente europeo. Cerca de 250 hectáreas de hayas centenarias se extienden en un territorio privilegiado por la naturaleza.
Sus escenarios naturales se fusionan con un microclima único en la región, aspecto que permite la proliferación de este tipo de árboles, así como cualquier cantidad de animales.
En la actualidad, el Hayedo de Montejo sirve de hogar a gatos monteses, garduñas y corsos, aunque en la zona es común avistar jabalíes, nutrias y tejones a nivel del suelo y azores, perdices y águilas en las alturas.
La Pedriza
Situada en la vertiente sur de la sierra de Guadarrama, es el lugar indicado para los amantes de las escaladas y el senderismo. Sin embargo, es toda una hazaña encontrar un madrileño que no se haya dejado seducir por el encanto de sus formaciones rocosas y hermosas panorámicas.
En su momento, la Pedriza sirvió de refugio para bandoleros, hoy en una opción primordial cuando el plan es conocer la mejor cara de la Sierra de Madrid y disfrutar del aire libre.
La Hiruela
El encanto de un pueblo que parece detenido en el tiempo espera en la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón. Con apenas unos 65 habitantes, Hiruela forma parte de esos lugares envueltos en un halo místico.
Un recorrido por sus pequeñas callejuelas es suficiente para quedar prendidos a su encanto, sin apartar los majestuosos escenarios naturales del entorno, desde bosques de abedules, tejos y acebos hasta robles centenarios y hermosos prados.
La mejor parte, es la posibilidad de degustar lo más autóctono de la gastronomía, esos platos que trasladan directo a las cocinas de las abuelas gracias a sabores y aromas indescriptibles.
El Puerto de Canencia
Indiscutiblemente, el lugar indicado para capturar las mejores vistas del Valle de Lozoya y respirar aire puro. Canencia tiene mucho para ofrecer al visitante, por lo que merece planear la ruta desde el mismo municipio, o simplemente aventurarse a fijar Miraflores de la Sierra como punto de partida.
Entre los atractivos imperdibles figura una visita obligada al abedular, aunque sólo con las panorámicas que regala su ubicación a 1524 metros de altitud sobre el nivel del mar, ya lo convierte en uno de los pasos de montaña más espectaculares de la vertiente sur.
La Cascada del Purgatorio
No hay visita a la Sierra de Madrid que no incluya un paso por uno de sus rincones más pintorescos. El caudaloso afluente del río Lozoya regala el paisaje natural digno de una postal.
Si bien demanda alrededor de 6 kilómetros de caminata, es esfuerzo es bien recompensado no sólo con admirar la belleza de la caída de agua, sino con los escenarios naturales que enmarcan la ruta desde el principio hasta el fin.
Otras visitas imperdibles en la zona son el monasterio de Santa María del Paular y atravesar el puente del Perdón. En definitiva, una opción para disfrutar del aire puro y la naturaleza virgen.






