Inicio / Sociedad / Divorcios en diferentes fases de la vida: cualquier edad es válida

Divorcios en diferentes fases de la vida: cualquier edad es válida

Abogado de confianza

La vida matrimonial está muy lejos de ser el camino de baldosas amarillas y arcoíris que nos cuentan en las historias de príncipes y princesas. De hecho, estos cuentos omiten una parte muy importante: ¿qué hay después de aquello de “fueron felices y comieron perdices”? La rutina, el desapego, las discusiones y un sinfín de problemáticas más van minando poco a poco muchas relaciones hasta hacerlas insostenibles. Y no: esto no es algo que sepa de edades. Por eso, es importante saber que la opción del divorcio está siempre presente. Razón por la que hemos querido plantear una serie de cuestiones que suelen provocar el final del matrimonio en diferentes fases de la vida. 

Divorcios a los 60, ¿por qué se suelen producir?

Se tiende a pensar que los divorcios son algo exclusivo de las parejas que están en sus primeros años de matrimonio. No obstante, no es nada raro separarse a los 60 lo que nadie te cuenta es que estos procedimientos son muy habituales en los despachos de abogados de familia. Una situación que, por suerte, suele gestionarse a través de la vía del mutuo acuerdo.

Cuando la pareja está en torno a los 60 años, cada cónyuge tiene la madurez y la experiencia suficiente como para ser coherente con lo que quiere y necesita de la vida. Si el matrimonio ha estado enturbiando la felicidad, ninguno de los dos se ve obligado a permanecer casados. Por lo que proceder con este trámite se considera como una solución de lo más factible.

Puede que la tristeza por abandonar algo que ha acompañado a ambos durante varias décadas se haga presente en el trámite. Sin embargo, si se decide seguir adelante, lo más común es que ambas partes lo hagan desde el respeto y el afecto mutuo. Comprendiendo que, el resto del tiempo que les queda, es mejor pasarlo separados en aras de velar por su bienestar emocional. 

Los divorcios a los 50 se incrementan

Al igual que en el caso anterior, separarse a los 50 es algo que mucha gente ve como imposible. Sin embargo, a lo largo de los últimos años esta realidad se ha incrementado de forma sustancial. A diferencia de hace unas cuantas décadas, las parejas ya no permanecen juntas por una deuda contraída con un ser superior. Ahora se prioriza la salud psicológica por encima de todo.

Pero, ¿por qué ha crecido la tasa de divorcios en esta edad? Generalmente, cuando la pareja alcanza los 50 años coincide con la emancipación de los hijos. Mientras que hasta ese momento el matrimonio ha compartido el reto de criar y cuidar de los pequeños, a partir de entonces ya no hay nada que los una con tanta fuerza. Lo cual genera un vacío vital en la relación.

Mirar al costado y ver a una persona con la que ya no se tiene prácticamente nada en común y saber que el resto de los días va a ser igual supone un notable agobio. Afortunadamente, los abogados de familia están acostumbrados a lidiar con estas situaciones y garantizan la máxima diligencia en dicho trámite.

La crisis de los 40 y los divorcios

La crisis de los 40 es probablemente uno de los puntos de inflexión en la vida más reconocidos. No obstante, en esto de separarse a los 40 lo que nadie te cuenta es que ya no se producen de la misma manera que antaño. Al menos en un futuro se espera que se reduzcan y sea más común el divorcio a los 50 o a los 60.

Buena parte de esta crisis se origina por haber comenzado la vida matrimonial demasiado pronto, algo habitual en el pasado. Sin embargo, los jóvenes suelen quemar todas sus balas a lo largo de los 20 e incluso los 30; por lo que un divorcio a los 40 sería prácticamente al iniciar su vida en pareja. Es decir, el agotamiento de la juventud impide que se produzca dicha crisis.

Ahora bien, esto no es más que una generalización. Sigue habiendo un gran volumen de matrimonios que toman la decisión de concluir su vida compartida durante esta década. Por lo que es conveniente saber en manos de quién ponerse para que todo se resuelva de forma ágil, económica y sin daños emocionales de por medio.