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¿Qué es un trust discrecional?

Manos con piezas de puzle trust

En el mundo actual, el trust discrecional es, sin dudas, una de las metodologías más populares para abordar esta clase de contratos.

Esto se debe a sus características únicas, a la versatilidad que ofrece y, sobre todo, a los múltiples beneficios que se pueden obtener. Sin embargo, para poder lograr todo esto, es necesario contar con la ayuda de algún especialista para que ejerza como tu trustee.

Es por eso que aquellos que buscan iniciar un trust discrecional de forma efectiva acuden a profesionales como María Florencia Ribes, abogada ejecutiva y especialista en Trust, para que con sus amplios conocimientos los pueda asesorar y gestionar sus trusts correctamente.

Pero, ¿qué es exactamente un trust?

Es innegable que, sobre todo cuando se tienen hijos, un grupo familiar o un círculo cercano de gente querida e importante, una de las cosas que más nos preocupa (independientemente de la cantidad de bienes con los que se cuente) es qué va a pasar con nuestro patrimonio una vez que ya no estemos en este mundo.

¿Y si no reciben lo que les corresponde? ¿Y si mis bienes quedan a la deriva y no los pueden reclamar? ¿Y si se desatan peleas?

Nadie quiere angustiarse por todo eso, y es a modo de solución que surge la figura del trust, que puede ser, como ya veremos, un trust discrecional en su totalidad o parcialmente discrecional, dependiendo el escenario.

El trust es un acuerdo jurídico que se establece entre el dueño del patrimonio (en el cual profundizaremos más adelante y pasaremos a referirnos como settlor) y el trustee, es decir, aquel que lo administrará, siempre en beneficio de un grupo selecto por el settlor.

La función principal del trust es, entonces, proteger el patrimonio, preservándolo a través del tiempo hasta que llegue el momento de distribuirlo. Sin embargo, por fuera de las dimensiones materiales y económicas, un trust puede suponer un poderoso vehículo de contención y protección para el grupo familiar.

Al final del día, el trust se construye no solo sobre los objetivos empresariales, sino también sobre los deseos personales de todas las partes involucradas.

Características de un trust discrecional

En un trust discrecional, el trustee tiene libertad para tomar decisiones y gestionar los bienes del trust en favor de los beneficiarios.

Esto significa que puede decidir cómo, cuándo y a quién se le distribuyen los bienes que integran el trust y las ganancias generadas a raíz de los mismos, aunque siempre moviéndose dentro del marco preestablecido por la carta de deseo del settlor, que no deja de ser la piedra angular de un trust.

Esta discrecionalidad, cabe aclarar, no tiene por que manejarse en absolutos: cada settlor que desee establecer un trust profesional podrá decidir en qué medida le permite a su trustee tomar el control, definiendo reglas y limites claros o, en caso de que así lo desee, libertad plena para la toma de decisiones en todos los niveles.

Dentro del espectro de la discrecionalidad se le puede dar forma a toda clase de trusts, orientados a distintas necesidades y objetivos, personalizados y ajustados a la medida de cada settlor.

Trusts revocables e irrevocables: otra distinción fundamental

Independientemente de que nos encontremos ante un trust discrecional o no discrecional, se puede trazar otra distinción clara: la de la revocabilidad o la irrevocabilidad.

Se dirá que un trust es revocable cuando el settlor, una vez que haya cedido los bienes y el patrimonio al trust, continúa manteniendo el control sobre los mismos, pudiendo disponer de ellos y, en esencia, seguir usándolos libremente en su día a día hasta el momento en el que haya que distribuirlos entre los beneficiarios.

En los trusts revocables, además, el settlor tiene el poder para enmendar el contrato (e incluso terminarlo) en cualquier momento que desee.

Por el contrario, un trust se vuelve irrevocable cuando, una vez aportados los bienes al trust, allí se quedan, sin poder ser empleados o accedidos por el settlor, hasta que llegue el día de cumplir con lo establecido en la carta de deseo y distribuirlos entre quienes corresponda.

Cuando se busca una mayor protección para el patrimonio, se suele apelar por los trusts irrevocables, mientras que cuando se trata de algo más bien simbólico o de bienes que son necesarios para la cotidianeidad, se recurre a los trusts revocables.

¿Qué figuras integran un trust discrecional?

  • Settlor: Como ya hemos adelantado, en un trust discrecional (o de cualquier otro tipo) el settlor es el dueño del patrimonio y de los bienes. Es quien toma la iniciativa para establecer este contrato, y es también quien decide quiénes integraran el grupo de beneficiaros entre los cuales, cuando el momento llegue, se distribuirán los bienes y las ganancias generadas a partir de los mismos. Un trust puede estar integrado por toda clase de bienes, desde activos financieros y acciones hasta inmuebles, vehículos y proyectos comerciales.
  • Trustee: Este es el nombre que recibe la institución fiduciaria (a veces encarnada por una sola persona, otras por literales instituciones) que se encargará de asumir la titularidad legal de los bienes que integran el trust. Su misión será, entonces, ocuparse de su administración, priorizando su preservación y protección. Esto deberá estar mediado por transparencia en todas las etapas del proceso, ya que el settlor le está delegando la responsabilidades por algunos de sus bienes más valiosos. Recordemos que, dependiendo de la clase de trust discrecional ante la cual nos encontremos, las libertades que el trustee podrá tomarse al momento de tomar decisiones variarán.
  • Beneficiarios: Este es el grupo de individuos entre los cuales se distribuirán los bienes y las ganancias generadas a partir del trust. En otras palabras, son quienes obtendrán los beneficios de este contrato.

Cómo elevar la seguridad de un trust discrecional

En un trust discrecional, el settlor puede decretar a un protector para que complemente las labores del trustee.

Esta figura, si bien es opcional, es sumamente recomendable, ya que evaluará las acciones del trustee, cerciorándose de que los deseos del settlor se cumplan en todo momento. Puede orientar al trustee y guiarlo en su labor.

Sin embargo, en caso de que dictamine que no está cumpliendo bien su trabajo (sea porque los bienes no están recibiendo el cuidado que se merecen o porque está manejándose de forma egoísta) el protector puede destituir al trustee de su cargo.

¿Habías escuchado halar del trust discrecional? ¿Qué opinas de esta clase de contratos?