La pérdida de un ser querido es una experiencia dolorosa, que suele traer emociones fuertes y mucha tristeza a los allegados. Una manera de desahogarse y sentir un poco de paz durante situaciones como ésta, es homenajeando al fallecido, rindiéndole tributo y recordando su vida.
Es bastante común que en el ataúd se coloquen recuerdos, dedicatorias y muchos más homenajes en honor del fallecido. De esta manera se puede reavivar su recuerdo y mantener su legado.
Uno de los detalles más utilizados en este escenario es el de los arreglos de flores. Es un recuerdo bastante bonito que puede aportar un poco de belleza a un momento tan fuerte como es la muerte.
Las coronas funerarias realizadas con flores cuentan con un significado simbólico especial. Éstas marcan el inicio y el fin de la trayectoria de la persona en este mundo, es decir, el ciclo de la vida. Mediante su forma circular se representa la continuidad de este proceso.
Colocar las flores en el ataúd es una tradición milenaria, que se ha mantenido hasta nuestros días. Se usan en estos momentos desde tiempos inmemoriales, debido a su extraordinaria belleza y a su profundo simbolismo, los cuales siguen significando una gran manera de recordar a aquella persona que ya no está.
Un detalle hermoso y simbólico
El uso de las flores para homenajear a los muertos se da desde hace miles de años. Los egipcios usaban las coronas para colocarlas en las tumbas de las personas de clase media o baja; los mayas consideraban que podían purificar las almas de los fallecidos. Mientras que los antiguos cristianos incluían hojas verdes para representar la presencia de Cristo.
Hoy en día, aunque los significados hayan evolucionado, el uso de las flores para tanatorio sigue estando completamente vigente. De hecho, es considerada como una de las formas más bonitas y simbólicas de despedir a un ser querido.
La composición y la paleta de colores de la corona funeraria puede variar mucho dependiendo de los deseos de los allegados. Algunos prefieren usar colores llamativos que denoten alegría y ánimos para los seres queridos, que mucho lo necesitarán durante su duelo.
Otros prefieren usar colores más apagados, que inspiren melancolía o nostalgia. Sin embargo, siguen denotando la belleza necesaria para rendir tributo al fallecido, de una manera respetuosa.
En este sentido, acudir a una floristerÃa tanatorio puede ser una buena solución, ya que la variedad con la que se puede contar actualmente es muy amplia, pudiendo seleccionar entre una gran cantidad de flores, como margaritas, rosas, o claveles. Asimismo, el catálogo de coronas ya montadas permite seleccionar entre los modelos ya disponibles.
El proceso de fabricación que realizan las floristerías no es muy complicado, sin embargo, requiere el trabajo de personas talentosas y profesionales que puedan llevar a cabo la tarea.
Cabe destacar que las flores deben ser frescas, para que puedan perdurar el mayor tiempo posible. La floristería formará la composición de la corona con delicadeza, para que luzca con el mejor aspecto posible. Se suelen agregar detalles con girasoles o espigas, para mostrar un toque más estético.
Finalmente, se añade una cinta funeraria con un mensaje personalizado. Una vez completado el proceso, ya se pueden enviar coronas de flores al tanatorio que se haya encargado de los arreglos funerarios del difunto, para que esta puedan estar presentes a la hora de la ceremonia.
De esta manera es posible contar con un detalle de extraordinaria belleza, el cual permitirá a los allegados sentir un poco más de paz. Después de todo, aunque el cuerpo de la persona ya no esté con ellos, su alma sí lo estará, y es algo que la corona funeraria les ayudará a recordar.






