Un trastorno del sueño que existe, pero que no es muy conocido, es la hipersomnia o excesiva somnolencia diurna. Esta consiste en la prevalencia del sueño durante momentos inadecuados, lo que genera muchos problemas a la persona que lo sufre.
Un problema bastante común en las personas es el de los trastornos del sueño. Es muy recurrente escuchar las quejas de aquellos que, por una u otra razón, tienen dificultades para dormir (es lo que se llama insomnio), tienen problemas respiratorios durante el sueño o no pueden descansar como es debido.
Sin embargo, existen algunos trastornos del sueño que no son tan comunes, y por lo tanto, son algo desconocidos entre el público. En este sentido, muchos no saben que están pasando por un problema y desconocen la existencia de los tratamientos que pueden conseguir para deshacerse de estas molestas situaciones que afectan a la calidad de vida.
Uno de estos trastornos no tan comunes es la hipersomnia, una patología que se caracteriza por un síntoma específico: tendencia al sueño en situaciones anormales. Se tiene una facilidad extrema para quedarse dormido durante el día, lo cual es anormal en comparación con los patrones de sueño del resto de las personas.
La también llamada «excesiva somnolencia diurna» afecta enormemente a la calidad de vida, además de que puede ser prueba de que se está sufriendo por alguna enfermedad más grave. Por eso, resulta extremadamente importante recibir un buen tratamiento en caso de que se sospeche sufrir por este fuerte trastorno.
Antes de aplicar el tratamiento de la excesiva somnolencia diurna se deben aplicar una serie de test y pruebas certificadas, que deben ejecutarse con un cierto compromiso, tanto del médico como del paciente, para que el resultado pueda tener validez. Entonces, dependiendo de la gravedad del caso y otros factores, se recetarán medicamentos para lidiar con el trastorno, siendo algunos de estos el modafinil, la benzodiacepina o la cafeína.
¿Cómo se diagnostica?
Es importante tener en cuenta que no todo problema de somnolencia puede ser catalogado como hipersomnia. La variedad de trastornos de sueño existente es bastante amplia, por lo que no se recomienda caer en el autodiagnóstico ni nada por el estilo. Lo ideal es acudir a un profesional competente que pueda evaluar el caso con conocimiento para encontrar cuál es el problema.
Y es que hay muchos factores que pueden influir en el diagnóstico. Aspectos como los fármacos que se consumen o enfermedades existentes en el paciente (que estén sin diagnosticar), pueden ser algunas de las razones por las que se está sufriendo esta patología. Un médico es el que puede reconocer estos patrones y así entender con claridad por lo que está pasando el paciente.
Dicho esto entonces, es importante mencionar que el diagnóstico de las hipersomnias debe iniciar con una historia clínica precisa sobre el paciente. El médico debe conocer datos como pueden ser los horarios de sueño, situación anímica, consumo de drogas, entre otros detalles. Exploraciones como el test de latencia de sueño en siestas múltiples o el test de mantenimiento de la vigilia pueden ser de gran utilidad en este sentido.
Tras esto se debe aplicar una metodología de escalas, la cual será la que medirá la existencia de la hipersomnia. La escala de somnolencia de Epworth está considerada como un método bastante apropiado, en el cual, el paciente debe medir numéricamente la posibilidad de dormirse en las situaciones que le presenta el test. Es la más sencilla y utilizada, sin embargo, se puede complementar con otras escalas de gravedad relacionadas con la excesiva somnolencia diurna.
Es importante destacar que se debe también preguntar a las personas cercanas al paciente, especialmente si alguna de ellas es su compañero de cama. Esto le permite al profesional obtener una visión más clara del problema y actuar de forma más precisa en cuanto al tratamiento se refiere. Después de todo, las demás personas también son espectadoras importantes de la somnolencia, por lo que pueden determinar su magnitud.
Tratamiento de la hipersomnia
Es importante recalcar la importancia del test de latencia múltiple de sueño en el tratamiento de la excesiva somnolencia diurna. Como su nombre indica, permite conocer en cuánto tiempo se queda dormido el paciente (su latencia de sueño) al ser este sometido a situaciones inductoras de sueño. En teoría, una persona con excesiva somnolencia diurna tardará menos tiempo en dormirse, y en base a ello se podrá cuantificar la magnitud de la enfermedad.
Esto se debe complementar con una polisomnografía convencional, para que el test sea lo más fiable posible. Se debe seguir un proceso complejo y organizado para llevar a cabo el test, de forma que mediante los resultados de este, se podrá observar la latencia del sueño y la presencia de las fases REM. Con esto se podrá indicar el tratamiento más adecuado.
Existen otros test alternativos, como el test de mantenimiento de la vigilancia o el test de Osler. Aunque son distintas metodologías, tienen el mismo objetivo y con ellas se pueden conseguir resultados similares.
Al conocer todos los detalles se podrán recetar los medicamentos. Es bastante común el modafinilo, el cual suele ser asignado en dosis de 100 mg al día para controlar la somnolencia diurna. Las benzodiacepinas (como por ejemplo, el midazolam), también pueden llegar a ser bastante útiles, pero existe el riesgo de dependencia y de insomnio de rebote, por lo que deben administrarse con sumo cuidado.
El café, curiosamente, también suele ser recomendado en el tratamiento. Esto es por su contenido de cafeína, la cual es de gran ayuda para el tratamiento sintomático de este trastorno. Sin embargo, no se debe consumir después de las 12, debido al riesgo de insomnio.
Existen hipnóticos que también se utilizan en este marco de tratamiento, algunos ejemplos son el zolpidem o zopiclona. Aunque tienen un riesgo de dependencia, al igual que las benzodiacepinas, tienen un riesgo menor en cuanto al insomnio de rebote y la amnesia.
Debe ser un profesional el que se encargue de recetar el medicamento adecuado para cada caso. Es importante conocer que este tipo de trastornos son superables, y cuando se obtiene el tratamiento adecuado se pueden ver los verdaderos resultados, recuperando la calidad de vida y el descanso profundo durante la noche.






