Acreditar una empresa ante las normas de calidad correspondientes es uno de los procesos más importantes que todo empresario debe hacer. Este proceso, que cuenta con 3 fases -documentación, evaluación y calificación- se solicita y se realiza ante una empresa de certificación -autorizada por las instituciones de normalización de España-, y de obtener una calificación positiva, se podrá conseguir la mencionada certificación.
Existen muchas certificaciones posibles. Algunas velan por la seguridad de los datos, otras tienen un mayor enfoque hacia la gestión y características medioambientales en la forma de operar de la empresa, mientras que algunas otras se encargan de vigilar los estándares de calidad. Estas últimas, sin despreciar a las otras, han demostrado ser las certificaciones más importantes dentro de la industria.
¿Cuál es la importancia de que una empresa tenga certificaciones de calidad?
Partiendo desde la base de que en la actualidad la mayoría de las empresas viven en un entorno dinámico y globalizado, donde todas tienen el potencial teórico para competir contra todas, sin barreras geográficas, a no ser que sus servicios o productos así lo dispongan, la certificación de calidad se ha convertido en uno de los avales de excelencia para una empresa, por encima de aquellas que no la tengan. Dicho de otra manera: les brinda un plus de competitividad en mercados cada vez más dinámicos.
Una agencia certificadora de calidad autorizada por las instituciones de normalización y estandarización, es la encargada de vigilar todo el proceso y luego proporcionar la certificación, donde la ISO 9001 y la ISO 14001 son las más importantes, aunque no las únicas.
¿Deberían las empresas preocuparse por tener este tipo de certificaciones? La respuesta corta sería un sí. La respuesta larga necesita detallar las razones que sostienen esa afirmación.
Mejora continua de los procesos
Las normas de calidad tienen relación con la estandarización de procesos internos en la administración, fabricación o realización de los productos y servicios, y de la atención al cliente. Cuando se obtienen las certificaciones, se da a entender que la empresa cuenta con procesos productivos eficientes y que se compromete a mejorarlos para futuras auditorías.
Seguridad y prestigio de cara a los clientes
Los clientes saben elegir lo que quieren comprar o contratar, eso está demostrado. Y cuando una empresa cuenta con las certificaciones de calidad, de gestión ambiental -o la Q Turística en caso de empresas de ese sector-, la preferencia de los clientes por éstas se incrementa, y se mantiene y fideliza.
Una empresa con normas de calidad vigentes es sinónimo de seguridad y prestigio para sus clientes, y para el resto de relaciones con proveedores y socios.
Mejores oportunidades
La legislación española solicita de forma excluyente que las empresas que participan en licitaciones públicas tengan certificaciones de calidad. Eso como un primer punto importante y determinante, por lo que las empresas que quieran ejecutar proyectos para las diferentes administraciones públicas deberán tener como mínimo las normas ISO 9001 y la ISO 14001.
A su vez, las grandes empresas, corporaciones y multinacionales, se preocupan mucho por la relación que mantienen con sus proveedores, y uno de los filtros más importantes para elegirlos, es tener en consideración las distintas certificaciones que puedan poseer. Dependiendo de la naturaleza del proyecto y del mercado en el que operen, algunas certificaciones serán siempre más importantes que otras, pero siempre las de calidad tendrán una relevancia diferente, por vigilar los procesos productivos -que son inherentes a toda empresa de todo sector-.
Clientes, socios, empresas contratantes, y la propia empresa que la obtiene, se ven favorecidos por las certificaciones de calidad -porque ello implica la realización de procesos óptimos de trabajo-. Acreditarse es competir con ventaja y comenzar a liderar.






