Aunque muchos piensan que los notarios son profesionales relativamente modernos, lo cierto es que hay que decir que esta figura existe desde épocas pasadas. Ya en las antiguas civilizaciones se dieron cuenta de la importancia de una persona experta que dejara constancia de los procesos, trámites o tratados que se llevaban a cabo entre diversas partes. Tanto es así, que la denominación de notaría proviene del latín, y se traduce como lugar en el que se anota, escribe o se marca una señal. Como es lógico, las funciones de las notarías han ido modificándose a lo largo de los años, en base a las necesidades que presentan las personas, sin embargo, hay una parte esencial que sigue siendo muy similar a lo que se realizaba en la antigüedad, debido a que estos profesionales continúan legitimando y comprobando diferentes actos y hechos, dando fe de ellos.
Notarios: ¿qué son?
En el momento que se habla de un notario, se está haciendo referencia a un profesional que presta servicio público y que se encarga de dar fe a actos y hechos que han llevado a cabo varias personas. Lógicamente, un experto amparado por la ley, que se basa en esta normativa para poder poner en práctica todas sus funciones.
Fe notarial
Un concepto muy importante cuando se habla de un notario, es la fe notarial, también conocida como fe pública. Se trata de una acción, a través de la cual, el profesional experto da autenticidad a las declaraciones llevadas a cabo por las diferentes personas que participan en el trámite que corresponda. Es la máxima responsabilidad que tiene un notario, que además se la otorga la propia ley.
¿Cuáles son las funciones principales de un notario?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que un notario solo puede hacer uso de sus funciones en el caso de que las partes que participen en el proceso lo soliciten. En base a esto, hay que decir que los notarios tienen como función principal aconsejar a estas partes, sobre todo en cuanto a temas jurídicos se refiere.
De igual modo, deben certificar al 100% todos los hechos o actos que han tenido lugar y por supuesto, garantizar que el acuerdo al que se ha llegado, es totalmente legal. Finalmente, no hay que olvidar mencionar que el notario se encarga de controlar la documentación correspondiente a dicho trámite, siempre en estrecha colaboración con las Administraciones Públicas, en el caso de que alguna de estas requiera esos documentos.
Servicios destacados
Como es evidente, los notarios ofrecen numerosos servicios centrándose en diversas temáticas que pueden acatar. De esta manera, una de las cosas principales que realizan estos profesionales es gestionar herencias en Alicante o en cualquier otra localidad. Sin duda alguna, se trata de uno de los hechos más repetidos cuando se necesita la intervención de un notario, debido a que, habitualmente, para legitimar una herencia, son varias partes las que están interesadas y es en estos casos cuando se necesita más que nunca un notario, con el objetivo de que se llegue a un acuerdo legal, lo antes posible.
Además de esto, los notarios también llevan a cabo acciones relacionadas con actos sobre el estado civil de las personas o incluso sobre las últimas voluntades de un fallecido. De igual modo, se encargan de elaborar contratos de matrimonios y otros de carácter general.
También hay que decir que estos profesionales toman el mando a la hora de constituir, modificar o disolver diferentes tipos de sociedades, siendo las más comunes las civiles o las mercantiles. Reconocen préstamos y deudas de diferente índole, al igual que se encargan de las cartas de pago y de la extinción de las obligaciones que correspondan.
Por último, estos profesionales levantan actas en general, elaboran protestos sobre documentos de giro y, por supuesto, tienen todo tipo de poderes que pueden otorgarlos si fuera necesario.






