Las penas de prisión son las condenas más severas en España. A diferencia de lo que sucede en otros países, el paso por la cárcel no está considerado estrictamente como un castigo dentro de nuestro código penal. Se trata de un proceso de reinserción a la sociedad en el que el reo ha de corregir todo cuanto le ha llevado a dicha situación. Con esto en mente, no es extraño que se produzcan ciertas concesiones a los presos, siendo la del tercer grado penitenciario una de las más beneficiosas. ¿No sabes en qué consiste? ¿Tampoco sus requisitos? Te lo contamos en detalle.
En qué consiste el tercer grado penitenciario
Para comprender cuáles son los tercer grado penitenciario requisitos, el primer paso es analizar en qué consiste este sistema. Toda condena de prisión está dividida por grados o categorías, las cuales sirven para clasificar a los reos en función de su estado con respecto a los proyectos de reinserción. Cuando más avanzados son los grados, más libertades tendrá.
En este sentido, nos encontramos con la modalidad previa a la libertad condicional (esta sería el cuarto grado). Si bien es cierto que el preso ha de seguir en la prisión, compaginará este tiempo con su vida en la calle. Es decir, pasará las 8 de las 24 horas del día en la cárcel; mientras que el resto del tiempo podrá realizar otras actividades como las de índole laboral o familiar.
Así pues, se trata de una evolución natural en el concepto de reinserción que se plantea desde el código penal. Una recompensa al buen progreso del condenado que va a simplificar su futuro en la vida en sociedad; garantizando que encuentre su lugar en el mundo lo antes posible. Es más, el tercer grado también plantea la salida de prisión completa, siempre y cuando lleve algún tipo de pulsera con geoposición para seguir sus pasos.
Beneficios y objetivos del tercer grado
Con todo lo anterior en mente, es obvio que el principal beneficio del que disfruta el preso (así como sus allegados) es el hecho de poder abandonar la prisión durante la mayor parte del día. Un estado de semilibertad con el que el reo hará vida fuera de la cárcel para, generalmente, acudir de nuevo a la prisión durante las 8 horas de sueño habituales.
A escala social, esto también plantea ventajas significativas. Si bien es cierto que cada caso es un mundo, este método evita que los presos se sientan fuera de lugar al cumplir su pena y se vean obligados a delinquir. De este modo, encuentran la manera de establecerse en la sociedad con más facilidad, comenzando una nueva vida alejada de los errores del pasado.
Es este precisamente el objetivo principal del tercer grado penitenciario: una reinserción familiar, laboral y social para el interno. Por consiguiente, no es extraño que solicitar esta condición penitenciaria suela estar en el orden de prioridades de cualquier reo, abandonando la rutina en la cárcel para así aplicar todo lo aprendido y otorgar su grano de arena a la sociedad.
Requisitos que se deben cumplir para el tercer grado penitenciario
Ahora bien, no todos los internos tienen derecho al tercer grado; sino que todo depende del régimen concreto de cada preso y las particularidades de su caso personal. Factores como los delitos cometidos, la pena cumplida, el historial previo a la condena o la situación familiar y de salud del preso son eslabones clave en esta materia.
Con todas las variables sobre la mesa, se produce un proceso de evaluación por parte de un tribunal que valora la viabilidad del tercer grado penitenciario. Un estudio sobre la naturaleza del caso concreto y del buen comportamiento que se haya tenido durante sus años en prisión; viendo con buenos ojos aspectos como la participación en programas de rehabilitación.
Por último, queremos matizar que para solicitar el tercer grado penitenciario es de suma relevancia contar con un buen equipo de abogados cerca. Unos profesionales cualificados para asesorar al preso y organizar una buena defensa de cara a la revisión del grado. De ahí que la demanda de bufetes para este tipo de trámites sea tan elevada.






