Quien más o quien menos, todos hemos notado el aumento de precios de los principales productos de nuestra lista de la compra en los últimos meses. Durante enero sobre todo, pero también en febrero, los principales supermercados de España han aumentado los precios de una buena parte de sus productos para responder al aumento de la inflación en la zona euro, lo que ha derivado en un notable encarecimiento de toda una serie de productos básicos. Esto hace que cada vez más familias lo tengan difícil para llegar a fin de mes, y tengan que optar por diferentes estrategias para poder compensar este aumento de precios.
Lo bueno es que sigue habiendo supermercados que se esfuerzan por ofrecer los precios más reducidos a sus clientes, con lo que todo es cuestión de buscarlos para poder hacer nuestra compra y ahorrar lo máximo posible con nuestros productos de primera necesidad. Si realmente quieres ahorrar al máximo con tu compra sin renunciar a tus productos favoritos, todo lo que tienes que hacer es comparar el catálogo Aldi y el de muchos otros supermercados de tu zona para encontrar dónde se encuentran los productos más baratos.
Los hipermercados siguen manteniendo los mejores precios
Según la OCU, los supermercados más económicos el pasado año fueron grandes superficies como Alcampo, en parte gracias a que manejan un volumen mayor de productos y en consecuencia pueden comprarlos a menor precio. Esta ventaja, sumada a costes reducidos por el alquiler y el mantenimiento de sus instalaciones cuando se encuentran lejos de las zonas urbanas, hace que los hipermercados sigan ofreciendo precios realmente económicos que permiten a sus clientes ahorrar de manera considerable en su lista de la compra.
El lado negativo de los supermercados es que en la mayoría de los casos tendrás que hacer tu compra yendo en coche para poder llevártela a casa. Sin embargo, para las compras grandes te puede salir a cuenta realizar tu compra online y pagar el envío a tu domicilio, que en algunos casos es gratuitos si se supera una cierta cantidad mínima de gasto.
Es importante recordar que, aunque los hipermercados son en líneas generales más económicos que los supermercados urbanos, esto no siempre es el caso en todas y cada una de las ciudades de España. Cada región es diferente, y los precios pueden variar considerablemente de una ciudad a otra y de un hipermercado a otro. Por eso es tan importante insistir en la necesidad de comparar personalmente los precios de los distintos supermercados e hipermercados.
Los productos frescos, a mejor precio en los mercados tradicionales
Aunque no se trata de una norma que se cumpla siempre, lo cierto es que los productos frescos suelen encontrarse a mejor precio en los mercados, sobre todo cuando el aumento de los precios viene dado por un aumento en el precio del petróleo, como parece que ocurrirá durante los próximos meses.
El motivo para que los mercados puedan ofrecer precios más competitivos radica en que con frecuencia sus proveedores son productores locales e incluso ofrecen productos de kilómetro cero. Esto significa que los vendedores y vendedoras de los mercados no tienen que traer sus productos desde una gran distancia, con lo que el aumento del precio de la gasolina y del diésel no se traslada de la misma manera a sus precios.
Además es habitual encontrar ofertas y oportunidades a bajo precio en los mercados tradicionales, ya que tienen una relación mucho más estrecha con los productores, y pueden ofrecer productos de temporada a precios de saldo cuando se encuentran cerca de recibir una nueva remesa de productos. Y si a esto sumamos el hecho de que en muchas ocasiones no tienen intermediarios, parece claro que los mercados son el lugar al que acudir para conseguir las verduras, la carne, el pescado y la fruta al mejor precio.
Optar por marcas blancas o reducir el consumo, otros recursos
Está claro que en un contexto en el que los precios suben por encima de los sueldos toca ajustarse el cinturón. Si no se llega a fin de mes ni siquiera optando por los supermercados más económicos y buscando las ofertas en cada lugar, toca reducir gastos de otra manera, por ejemplo optando por marcas blancas que nos permitan reducir el gasto en productos como la pasta o las conservas.
Las marcas blancas pueden ayudarnos a reducir considerablemente el gasto que hacemos en el supermercado, pero podemos bajarlo todavía más priorizando en nuestras compras y haciendo a un lado los productos que no son indispensables para nuestro día a día. Productos precocinados, aperitivos de producción industrial y otras golosinas deberían quedarse fuera de nuestra lista de la compra en la mayoría de los casos, para permitir que nuestro presupuesto se dedique fundamentalmente a los productos que realmente necesitamos.






